sábado, 15 de octubre de 2011

Educación científica en México (I)

Siempre es muy difícil comenzar a tratar esta clase de temas, en especial el hacerlos llegar a la gente y que ésta reflexione al respecto.
Hay una nota en especial que me llamó la atención hace unos meses, y que desde hace rato ya me picaba las ansias de escribir al respecto. La nota, en resumen, habla sobre los resultados de la  Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México 2009 que realizó CONACYT e INEGI en 2009, unos resultados muy preocupantes, resultados que se podrían interpretar como un fallo estructural en el sistema educativo mexicano.
De acuerdo con la encuesta, 
83.6% de los mexicanos reconocen que “confiamos demasiado en la fe y muy poco en la ciencia”, "38% afirme que algunos de los ovnis (objetos voladores no identificados) que “se han reportado, son en realidad vehículos espaciales de otras civilizaciones”, o bien, confían en “los números de la suerte” y aceptan que “algunas personas poseen poderes síquicos”. Ahora mismo puedes estar pensando "bueno, ¿y qué tiene esto de sorprendente? Si comparamos esta información con el resto de los países de Latinoamérica, los resultados son más o menos los mismos", y sí, tienes razón, y precisamente eso es lo que lo hace aún más preocupante. No hay que olvidar la posición que tienen los países latinoamericanos en comparación con los del primer mundo, a escalas mundiales consideran a aquéllos como países del tercer mundo, lo cual puede resultar bastante deplorable para muchas personas. Fíjense nada más.
Imagen de El Universal.
En fin, ¿qué tiene que ver la Ciencia con todo esto? ¿De verdad es tan importante? A ver si te convenzo. Desde un punto de vista personal, siempre he notado que la gente que me rodea tiene una leve noción de lo que es la Ciencia, muchas veces la pintan como si ésta fuera dogmática, y olvidan cosas muy importantes sobre ella, como lo es el método científico. Y la verdad es que no los culpo, así fueron las cosas con nuestra educación, se hacía a un lado las implicaciones epistemológicas y tecnológicas del método científico, se consideraba a éste como si fuera cualquier cosa. Lo mismo con algunas asignaturas que llevé en el bachillerato, como Física o Química, sí, nos enseñaron muy bien cómo manejar las ecuaciones de cinemática, las leyes de Newton, el número de Avogadro, pero jamás hicieron mención histórica al respecto, cuándo fallaban estos modelos, lo que le daba un aspecto bastante sólido a dichas teorías, vamos, nos hacía creer que ya todo estaba construido y que nuestra única obligación era comprender esa construcción: pero las cosas no son así.
En la siguiente entrada abordaré el tema con más profundidad, espero que haya sido de su agrado.

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